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Transporte No Motorizado

Una iniciativa en Lima para un Transporte Sostenible

La contaminación atmosférica se ha convertido en uno de los problemas más críticos para la vida cotidiana en las grandes ciudades. Está llegando a tales extremos que el ser humano pareciera estar empeñado en destruir el ambiente donde vive en una actitud suicida. Uno de los grandes causantes es el transporte motorizado. La tasa de vehículos por habitante va en aumento, inclusive en los países en desarrollo. El Perú no es la excepción, y las acciones para prevenir y controlar la contaminación son aisladas y de poco impacto.

El transporte juega un papel central en el desarrollo económico y social de los países y por lo tanto, la necesidad de lograr gestiones más rápidas en las relaciones comerciales, principalmente en las grandes ciudades, hace que un eje clave sea la motorización. Como consecuencia de este hecho, muchas ciudades en los países en desarrollo experimentan grandes congestiones de tráfico y, la gran mayoría, no pueden construir suficiente infraestructura para acoger ese exceso de oferta de vehículos.

Por su parte, el transporte en Lima ha sido muchas veces caracterizado por su lentitud, temeridad y deterioro de las unidades y operadores que conforman el sistema, rutas zigzagueantes, duplicidad de líneas en ciertas rutas e inexistencia en otras, demanda insatisfecha en horas pico, falta de regulación estatal, etc. En síntesis, un transporte ineficiente desligado del proceso productivo y de las necesidades de la población y prácticamente intocado por el Estado, limitándose tradicionalmente éste a reglamentar el tránsito más que a encarar la organización de la actividad.

Una investigación del Banco Mundial indica que las intervenciones en transporte urbano que generan crecimiento pueden ser bastante efectivas para elevar los ingresos de la gente pobre. En este sentido las políticas referidas a la infraestructura urbana deben ser hechas en función de las necesidades de la gente de menores recursos. En nuestra ciudad la casi totalidad del transporte urbano es vial, por lo que la disponibilidad de una adecuada infraestructura es un prerrequisito para un movimiento urbano eficiente.

Una solución práctica a estas variables causadas por el uso de medios motorizados de transporte, es el denominado transporte no motorizado (TNM), el cual no es suficientemente aprovechado e inclusive es hasta activamente desincentivado o suprimido. Sin embargo, el transporte no motorizado, ya sea caminar o montar bicicleta, a pesar que es un medio socialmente inclusivo por naturaleza, ha recibido escasa prioridad en la planificación total del transporte convencional. Las medidas, por lo general, han sido orientadas al movimiento de vehículos motorizados y no al de personas y, dentro de este contexto, se ha privilegiado el tránsito del automóvil privado en detrimento del transporte público.

La Cooperación Japonesa, JICA, en un estudio coordinado entre el MTC y las Municipalidades de Lima y Callao, encuestó 35,000 hogares encontrando que el 0.5% de los viajes diarios en nuestra ciudad se hacen en bicicleta. Hace 5 años Bogotá, icono del ciclismo urbano en América Latina, tenía el mismo porcentaje; hoy ese porcentaje se encuentra por encima del 4%.

Con el objetivo de ayudar a enfrentar la problemática actual del transporte público, el Fondo Nacional del Ambiente (FONAM), financiado por una donación del Fondo Mundial para el Medio Ambiente (GEF) y el Banco Mundial, en coordinación con las municipalidades de Lima y Callao, está ejecutando el proyecto “Humanizando el Transporte: Lima y Callao con calidad de vida”, cuya finalidad es la reducción de la emisión de gases efecto invernadero promoviendo un cambio social con base en la transformación de las prácticas y usos de los medios de transporte hacia medios menos contaminantes, económicos y saludables como la bicicleta.

Además de mejorar la calidad del medio ambiente, se busca también mejorar la calidad de vida de la población a través de cambios sustantivos en la movilidad y el acceso para las poblaciones menos favorecidas a través de la racionalización de la flota de transporte público, el fortalecimiento institucional en transporte sostenible tanto de la sociedad civil como de los gobiernos locales, la mejora en las condiciones físicas ya sea rehabilitando o construyendo ciclovías y la promoción del transporte no motorizado. El reto reside en disminuir gradualmente y a través de soluciones concertadas las barreras que imposibilitan un uso seguro y agradable de la bicicleta como medio de transporte.

Nuestra realidad hace que la introducción del ciclismo urbano en forma masiva sea complicada. No obstante, la percepción positiva de la ciudadanía frente a este medio de transporte resulta alentadora y nos estimula a creer que el cambio de comportamiento deseado es viable si la ciudadanía participa activamente.

Los beneficios del uso de la bicicleta

dsa41Los beneficios que ofrece el uso de la bicicleta pueden entenderse desde dos perspectivas: la individual y la colectiva. Un beneficio individual evidente está al nivel del tema salud. Está comprobado que el ejercicio que se hace al montar en bicicleta ayuda a reducir las enfermedades cardiovasculares y la hipertensión. Cualquier tipo de actividad física realizada durante 30 minutos diarios aumenta la esperanza de vida de las personas. También se encuentran beneficios individuales a nivel económico pues permite el ahorro de dinero utilizado tanto en el transporte público como en el privado, al igual que en su mantenimiento. Sino compare el costo de una bicicleta de S/. 200 con los 3 o 4 soles que gasta en pasajes ¡En tres o cuatro meses ya paga su bicicleta y comienza a ahorrar!

Por otra parte, desplazarse en bicicleta por la ciudad ofrece autonomía. Es posible elegir a dónde ir y en qué momento hacerlo sin depender de nada ni de nadie. Permite que cada cual maneje su propio tiempo como mejor le convenga. La bicicleta es rápida y muy eficiente en desplazamientos dentro de distancias cortas (inferiores a 6 Km.) y en horas punta.

En cuanto a las ventajas colectivas, la no emisión de gases y ruido hacen de la bicicleta una buena alternativa para empezar a mejorar la calidad del medio ambiente. En cierta medida también genera ahorro para el Estado ya que la infraestructura necesaria para su uso es más económica. Este es el caso de los estacionamientos, pues en el espacio necesario para estacionar un automóvil pueden ubicarse 10 bicicletas. Por lo tanto hay una “menor necesidad de superficie, tanto para desplazarse como para estacionar y, por lo tanto, mayor rentabilidad del suelo.

Sin embargo, a pesar de habar tantas ventajas la realidad es otra ya que también existen impedimentos para poder hacer uso de ella. La inseguridad personal y vial inhibe a posibles usuarios, el atropello al que se ven expuestos los ciclistas por parte de algunos conductores y la falta de infraestructura adecuada y de estacionamientos en lugares públicos y privados hacen que muchas personas se desanimen y sean reacias a su uso.

Por este motivo se están generando iniciativas permanentes que permitan revertir este fenómeno. Por ejemplo, el año pasado se realizó un concurso de Diseño de Estacionamientos para bicicletas, donde en los primeros puestos se construirían y ubicarían en diferentes zonas de la ciudad.

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